EUCARISTÍA ANIVERSARIO 40 AÑOS MAM

Queremos compartir, parte de la acción de gracias realizada por José Manuel Eguiguren en la Eucaristía de celebración de los 40 años del Movimiento. Comenzó recordando como el padre Odón, prior del Monasterio de la Santísima Trinidad de Las Condes, le enseñó al padre Guarda a hacer lectio divina y el padre Gabriel Guarda le enseñó a él. Así, “llegué a escuchar una Palabra que no sabía y esa Palabra me transformó y aprendí lo que hoy día nosotros todos hemos vivido, saber escuchar. Y saber escuchar es la más grande historia que podemos vivir, sobre todo del amor de Dios, porque cuando escuchamos, estamos no solamente siendo amados por Dios sino que también Dios no está amando a cada uno de nosotros desde nuestro propio corazón”.

“Agradezco”, continuó, “cada día y cada minuto al Señor, que la Palabra de Dios nos transforma radicalmente. Que cuando el Señor le dice a Adán ¿dónde estás? (cf Gn 3, 9), lo saca de una situación y le promete vida, que la tenemos en Jesucristo. Y cada uno de los que estamos aquí, hemos visto, verdaderamente que cuando estamos en situaciones de desesperación, de angustia, de dolor, de muerte… viene la Palabra de Dios y nos saca. Y no nos saca con normas sino con amor y lo que hemos descubierto y descubrí ese día y todos los días, es que hubo Uno que venció a la muerte, y quien vence a la muerte vence todos los males que hoy día podemos tener, que creemos tener… Somos parte del Cuerpo de Cristo y somos bautizados y por lo tanto estamos ya resucitados”.

Es Dios, “el gran creador, el que nos ha guiado, el que nos ha dado la familia, las comunidades. Él nos habla y nosotros vemos que san Benito, siguiendo a san Antonio, el gran padre de los monjes, lo que nos enseña es una cosa bastante lógica. Tenemos que botar el mal que creemos tener, porque Cristo está en mi corazón, está en el corazón de todos. Porque somos uno y toda nuestra vida, que es eterna, no parte después de lo que llamamos muerte, sino que ya es eterna para siempre, es botar, botar las herencias, botar lo que nos distrae, a volvernos siempre al único Señor que se nos manifiesta”.

“Por eso, ¡cómo no dar gracias al Señor! y la mejor forma de darla, es hacerlo con una lectura de la Biblia que cumple con lo que creemos en nuestro corazón. Porque nuestro caminar es siempre hacia la luz, porque viene de la luz y va hacia la plenitud. Y este espíritu que un día nosotros iniciamos con algunos que están acá, y este Movimiento que nació efectivamente en Pentecostés, ni siquiera sabíamos que era Pentecostés cuando partimos”.

Esta lectura nos dice todo lo que podemos agradecer y se las regalo para que la compartamos realmente como una acción de gracias al Señor: “Acuérdate de todo el camino que Yavhé tu Dios te ha hecho recorrer durante estos cuarenta años en el desierto para humillarte, para probarte y para conocer las intenciones que llevabas: si ibas a guardar sus mandamientos o no. Te humilló y te hizo pasar hambre, y después te alimentó con el maná que ni tú conocías ni habían conocido tus padres, quería así hacerte saber que no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca de Dios” (cf Dt 8, 1-6).

FUENTE: EL BOLETÍN 978 (MAM)