Pascua Hugo Puente

Con fe en la misericordia de Dios y en el poder de la Resurrección de su Hijo Jesucristo, comunicamos el sensible fallecimiento de nuestro querido amigo Hugo Puente Córdova, ayudante del laboratorio del Colegio. Acompañamos en oración a su señora Norma, a sus hijos Sebastián y Alejandro y a su nieto Vicente.

Queremos agradecer a Dios por la historia de Hugo en nuestra Comunidad, por la huella que ha dejado en cada uno de nosotros en estos 33 años. Gracias Hugo por tu entrega, por tu servicio siempre humilde y cariñoso.

Invitamos a todos los alumnos, ex alumnos, funcionarios, profesores y apoderados a celebrar una misa en honor a Hugo, el próximo martes 8 de octubre a las 16.15 horas en nuestro Colegio.

” Hugo llegó al colegio hace 33 años a trabajar como auxiliar. Poco a poco se fue ganando un lugar en el laboratorio por su ayuda y ganas de aprender. Finalmente, fue nombrado oficialmente ayudante de laboratorio y cambió el color de su delantal de azul (que era el usado por auxiliares) a blanco que usaban los profesores(as) de Ciencia. Fue un evento importante para él ya que esto significaba que se iba a dedicar completamente al trabajo de laboratorio. Era un autodidacta, con gran capacidad de aprendizaje. Necesitaba explicaciones breves y aprendía. Tenía mucha habilidad, muchas ganas de aprender y mejorar.

Reparaba todo, fabricaba lo que no teníamos, era proactivo, se adelantaba a nuestras necesidades y siempre fue posible hacer los trabajos prácticos planificados. Nunca nos dejó solos en los laboratorios ya que estaba ahí para apoyarnos y darnos todo lo necesario. Fue así como se ganó el cariño de todos nosotros y de nuestros alumnos.

Su espíritu de servicio, lo convirtió en una persona muy importante para el departamento de Ciencias. Muchas veces, al presentarle Hugo a los profesores nuevos, les decía que lo más valioso del laboratorio era él. Se preocupaba de estar cuando lo necesitábamos.

Sus hijos eran su motor. Compartía con nosotros los logros que ellos tenían y las preocupaciones que le generaban. No podré olvidar nunca cuando operaron del corazón a Sebastián y él se entregó por completo a Dios. Tenía seguridad que todo saldría bien porque su fe era enorme. Nos dio una gran lección de fe con ese episodio de su vida.

Gozaba de las cosas simples de la vida; una buena conversación, una rica comida, un partido de fútbol y especialmente los triunfos de la Universidad de Chile, el club de fútbol de sus amores (nadie es perfecto), se reía mucho cuando Colo – Colo perdía y lo único que me decía era: “se ve triste señor Jerez” y esbozaba una sonrisa discreta.

En lo personal, Hugo fue un apoyo y un gran amigo; cariñoso, preocupado y cercano. No puedo olvidar como, sin decir nada, me apoyó cuando murió mi papa. Estaba atento a mi; me ofrecía café cada vez que iba al laboratorio, me recomendaba comer miel para las defensas. Abría el cajón de su escritorio y sacaba leches especiales, nueces, almendras y cualquier cosa para ofrecer.

Fue un gran amigo y su ausencia se sentirá mucho.  Doy gracias a Dios por haberlo conocido.

José Manuel Jerez.

Jefe Departamento de Ciencias