CHARLA “ESTILOS FAMILIARES PROTECTORES” PARA APODERADOS DE 6º BÁSICO

El consumo de alcohol, tabaco y marihuana es un gran problema en nuestro país. En Chile el consumo de alcohol entre los alumnos y alumnas de 8° básico alcanza el 13% y en lV° medio el 50%, siendo los estudiantes de los colegios privados quienes más consumen ya que cuentan con más recursos económicos. Por otro lado, Chile ocupa el primer lugar en consumo de tabaco marihuana, pasta base, tranquilizantes en América. El especialista señala que cuando los/as niños/as suben de 6° a 7° básico pasan a ser del grupo de los “grandes” y es en 7° donde aparecen los primero consumos.

Existen efectos importantes del alcohol y las drogas a nivel cerebral, el Dr. Montenegro señala: “Los/as niños/as y adolescentes no deben tomar o drogarse porque el cerebro se encuentra en un período de poda sináptica que lo hace muy vulnerable y por es necesario retrasar la edad de inicio del consumo, está comprobado que las drogas y el alcohol producen cambios irreversibles en el cerebro”. La evidencia científica muestra que antes de los 21 años aumenta la probabilidad de convertirse en consumidor problemático. Si se comienza con tabaco, alcohol y marihuana fácilmente se puede pasar a la cocaína, éxtasis, etc. es más, todos los cocainómanos partieron con uno de ellos.

El especialista es enfático al expresar que el consumo de alcohol y drogas es un problema de adultos, señala que vivimos en una cultura alcoholizada, los adultos somos los responsables de lo que pasa en los/as hijos/as y tenemos que blindarlos frente a las presiones del mundo externo, agrega: “Los padres somos los principales educadores y debemos ser modelo para ellos, hay un grupo importante de padres que no lo hacen bien y hay que enseñarles habilidades parentales, si lo hacemos bien es muy probable que nuestros hijos e hijas también lo hagan bien, las actividades del colegio, incluso las graduaciones, debieran ser sin alcohol”. Enseñarles a tomar a los jóvenes no es ninguna opción, ellos no deben consumir alcohol ni otras drogas.

Por otro lado, quienes venden estas sustancias tienen como objetivo a los adolescentes porque a esa edad aumenta mucho la probabilidad de que se conviertan en adictos, ellos saben que la adolescencia es una etapa muy vulnerable.

Los estudios muestran que las políticas restrictivas han sido las que más impacto han tenido en disminuir los riesgos y el consumo en el mundo. El especialista dice: “Es importante restringir, el permitir lo que hace es expandir el mercado, lo prohibido no promueve resistencia, no hay que tener miedo de hacerlo”.

El cerebro de las personas se entrena en base a frustraciones. Las frustraciones son buenas, el trauma es malo, ejemplos de trauma son el abuso sexual, el maltrato permanente, etc. Cuando los/as niños/as no se frustran la corteza prefrontal no se entrena, no se desarrolla, los/as niños/as no aprenden a ser son resolutivos de los problemas ni a desarrollar el autocontrol. Si los adultos les evitamos las frustraciones a los niños/s y adolescentes, no les estamos dando las herramientas para que se caigan y puedan levantarse después.

Actualmente la adolescencia es una etapa que se está prolongando, la corteza prefrontal es la última en desarrollarse y es esta zona  la que permite medir consecuencias, tomar buenas decisiones, “es el director de orquesta” y se se consolida a los 24 años, “Los adultos no nos jubilaremos hasta después de la universidad”, señala el psiquiatra.

Surge la pregunta, ¿por qué consumen los adolescentes? Para ello hay que pensar en los procesos biopsicosociales que se viven en esta etapa, las necesidades que tienen los adolescentes de pertenecer al grupo, aquellos que requieren de algo que los ayude a relajarse y a desinhibirse, otros usan el alcohol como  un “anestésico emocional”, de ahí que los padres debemos ayudar a nuestros hijos e hijas a transitar por esta etapa y por los dolores de la vida. Por otro lado, niños/as y adolescentes poseen una corteza prefrontal inmadura y esta es la parte del cerebro encargada de las funciones ejecutivas, como el autocontrol, la planificación, la capacidad de medir consecuencias, etc. Por lo que muchos adolescentes no tienen moderación y por eso la mayoría se embriaga.

Entonces, ¿Cómo prevenir el consumo? Los estudios señalan que el involucramiento de los padres y los estilos parentales son claves a la hora de hablar de prevención, en palabras del especialista: “El involucramiento parental tiene el efecto de una vacuna en los hijos e hijas”.

El National Center on Addiction and Substance Abuse at Columbia University desarrolló una escala de padres involucrados que está directamente relacionada con el consumo en los hijos e hijas. Este estudio demostró 7 conductas de los padres que tienen un enorme efecto protector en los/as hijos/as:

  1.   Los padres o alguno de ellos saben dónde está (después del colegio o en los fines de semana).
  2.   Los padres están atentos a lo que hace en el colegio.
  3.   Los padres o alguno de ellos se fijan en lo que ve en la televisión.
  4.   Los padres comen juntos en la misma mesa con su hijo.
  5.   Los padres controlan la hora de llegada a la casa en la noche, durante los fines de semana.
  6.   Los padres preguntan y/o esperan que se les diga dónde van cuando sale fuera de la casa.
  7.   Los padres conocen a sus amigos más cercanos

Del mismo modo, hay estilos de crianza parental que también tienen un efecto protector mucho mayor que otros. Los estudios han descrito 4 tipos de estilos parentales:

      Autorizativos: Fuerte control, afecto y diálogo.

      Autoritario: Fuerte control, ausencia de diálogo, poco afecto.

      Permisivo o indulgente: Control laxo, diálogo y afecto.

      Negligente: Control laxo, ausencia de diálogo y de afecto.

Los mejores resultados se han visto con el estilo autorizativo, en donde existe la firmeza con cariño. Los hijos e hijas no quieren “papás amigos”, quieren papás cercanos, necesitan padres que cuiden, contengan, guíen y pongan límites. El especialista agrega que el estilo parental autoritario es menos dañino que el permisivo y el negligente.

Finalmente, es posible señalar que lo que más impacta en bajar el consumo en niños/as y adolescentes son el uso de adecuadas habilidades parentales, las restricciones frente al consumo y también la educación en este tema. Todos los adultos debiéramos preocuparnos de fomentar los factores protectores y evitar minimizar los riesgos asociados al consumo.

Esta charla, además será complementada por un encuentro de padres a realizarse durante el mes de octubre en donde se trabajarán estrategias concretas para desarrollar conductas preventivas dentro de las familias.

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