Bienvenidos a un nuevo año escolar 2020

Quiero darles la bienvenida a este nuevo año escolar 2020.  Nuestro colegio recobra la vida que le da la llegada de nuestros alumnos y sus familias, así como todos quienes trabajamos en él. Como cada inicio de año, se percibe un ambiente marcado por la alegría del reencuentro y la motivación que los alumnos muestran al comenzar un nuevo curso, teniendo la oportunidad de renovar las metas y desafíos propios de un nuevo comienzo.

Pero ciertamente, este no es un inicio de año como cualquier otro, el inicio del 2020 está marcado por una gran incertidumbre en muchos ámbitos de nuestra sociedad. Y, en este contexto, quisiera invitar a toda la comunidad escolar a reconocer nuestras certezas, especialmente aquellas que nos unen en torno a la educación de nuestros alumnos.

Aproximadamente, unas 800 familias se unen a cerca de 280 educadores, para acompañar, guiar, modelar y sacar lo mejor de nuestros 1.600 alumnos. Ciertamente este encuentro no está exento de desafíos, sobretodo, tomando en cuenta que cada una de estas personas tiene una historia y una vocación particular. Pero hemos sido todos congregados a una misión común: la de educar, la cual requiere que cada miembro de nuestra comunidad coopere desde su propia realidad y responsabilidad. Esta es una certeza que los invito a reconocer, valorar y cuidar, siendo conscientes de que no sólo educamos individuos, sino que, bajo esta misión común, también construimos todos juntos un país y una cultura.

Es por esto que, además de darles la bienvenida, los invito a todos a participar con entusiasmo de una propuesta educativa desafiante ante la realidad que enfrenta nuestra iglesia y nuestra sociedad; a sumarse cada día más a nuestro proyecto, conociéndolo, apoyándolo y queriéndolo. Invito a cada uno, desde su rol, a enfrentar este año de incertidumbres con la certeza de que es el Señor quien nos ha convocado a caminar y construir juntos, y es Él quien va actuando con poder en medio nuestro, y así decir con el salmista, “si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas” (Sal 126,1).

Deseándoles a todos ustedes un excelente comienzo de año, los saluda en Cristo y san Benito,


Ignacio Tupper C.
Rector