Dirección Académica

“Dedícate a la lectura, a la exhortación, a la enseñanza. No descuides el carisma que hay en ti” (1Tm4, 13b.14a)

Este es el lema que motiva y mueve el quehacer de nuestro colegio, de este modo, el Área Académica está al servicio de que nuestros alumnos encuentren su vocación y descubran su carisma a través de las distintas instancias y experiencias de aprendizaje desarrolladas a lo largo de la escolaridad y transversalmente en todas y cada una de las asignaturas que conforman el currículum de Manquehue.

 Así también, tenemos una gran misión:

“Siguiendo a san Benito, reconocemos que el hombre es frágil y débil y por lo tanto necesita de la ayuda de muchos para aprender de este amor. Por esta razón buscamos que nuestro colegio sea una gran comunidad, formada a su vez por comunidades menores, cuyo fin es el que cada uno, con la ayuda de los demás miembros de la comunidad escolar, aprenda a vivir la caridad, a escuchar a Dios y a descubrir su verdad manifestada en cada una de las áreas del conocimiento, trabajos y actividades que realiza dentro del colegio” (PEI, 2005)

 

¿CÓMO TRABAJA EL ÁREA ACADÉMICA?

Es de es esta forma, que lo que hacemos desde el Área Académica es fruto de un trabajo cooperativo donde Jefes de Departamento, profesores y Dirección Académica, reflexionamos, planificamos y actuamos tomando en cuenta la fragilidad y potencialidad de cada uno de nuestros alumnos para que pueda vivir la caridad, logre descubrir a un Dios vivo que está junto a nosotros y pueda experimentar la relación de fe, cultura y vida.

Para que el aprendizaje de nuestros alumnos trascienda más allá de la nota y consiga entregar herramientas que les permitan dar un sentido de vida, es que trabajamos en base a tres principios fundamentales:
• Búsqueda de Dios y escucha
• Camino comunitario
• Servicio y Misión

Cada una de las disciplinas del currículum tiene como objetivo desarrollar indicadores que nos permiten verificar la adquisición de dichos principios.

Todo lo anteriormente mencionado necesita tener de base una metodología y modelo pedagógico claro y preciso. Estos están suscritos en un modelo constructivista del aprendizaje, ello implica que debemos ser capaces de desarrollar en los alumnos una experiencia de aprendizaje que integre los contenidos (conocimientos), las habilidades y las actitudes para que sean ellos quienes, a partir de sus conocimientos previos, puedan ir elaborando e internalizando sus aprendizajes.
Una formación integral debe permitir un aprendizaje real, que va mucho más allá de la memorización de algunos conceptos. Debe ser capaz de “alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida”, de cada uno de nuestros alumnos. Debemos educarlos de tal modo que logren un aprendizaje profundo y significativo.

Cada una de las disciplinas del currículum tiene como objetivo desarrollar indicadores que nos permiten verificar la adquisición de dichos principios.

Todo lo anteriormente mencionado necesita tener de base una metodología y modelo pedagógico claro y preciso. Estos están suscritos en un modelo constructivista del aprendizaje, ello implica que debemos ser capaces de desarrollar en los alumnos una experiencia de aprendizaje que integre los contenidos (conocimientos), las habilidades y las actitudes para que sean ellos quienes, a partir de sus conocimientos previos, puedan ir elaborando e internalizando sus aprendizajes.
Una formación integral debe permitir un aprendizaje real, que va mucho más allá de la memorización de algunos conceptos. Debe ser capaz de “alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida”, de cada uno de nuestros alumnos. Debemos educarlos de tal modo que logren un aprendizaje profundo y significativo.

Para lograr esta calidad de aprendizajes en nuestros alumnos y poder evidenciarlo en sus desempeños, adoptamos los conceptos del modelo de las Dimensiones del Aprendizaje, de Robert Marzano (Beas, J. et al, 1992), quien presenta una operacionalización didáctica de los principios constructivistas. Este autor propone cinco dimensiones del aprendizaje, que cumplen el espiral de construcción del pensamiento complejo. Estas son:

  1. Actitudes y percepciones positivas sobre el aprendizaje: representa un clima propicio para que los alumnos logren aprender.
  2. Adquisición e integración del conocimiento: proceso de adquirir nuevos conocimientos e integrarlos a los que ya se poseen.
  3. Profundización y extensión del conocimiento: Proceso que implica analizar con mayor rigor lo aprendido y extender el conocimiento, estableciendo conexiones con otros saberes y con la vida diaria de la persona. (habilidades como: comparar, clasificar, inducir, deducir, analizar errores, analizar, fundamentar, entre otros).
  4. Uso significativo del conocimiento: concierne a los procesos que llevan a utilizar el conocimiento para realizar tareas significativas y que implican habilidades más complejas tales como: tomar decisiones, investigar, indagar experimentalmente, resolver problemas e inventar.
  5. Hábitos mentales del pensamiento: proceso de desarrollo de hábitos mentales que capacitan a las personas para regular su conducta (procesos metacognitivos), pensar crítica y creativamente.

¿Qué entendemos por excelencia académica?

La exigencia al interior del colegio, no es un fin en sí mismo, sino el medio necesario para el buen desarrollo de los talentos o aptitudes que serán indispensables para el servicio a Dios y a los demás.

Por este motivo buscamos desarrollar en nuestros alumnos, mediante un currículum de alta excelencia, el sentido del esfuerzo y la perseverancia en el trabajo, de modo que descubran que las situaciones de la vida no siempre son fáciles, sino que requieren, muchas veces de un morir a los intereses personales para encontrar la felicidad y la realización verdadera.

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