SEGUIMOS MISIONANDO

Desde los inicios de este tiempo de aislamiento, nuestra Comunidad de Misiones ha trabajado por transformar su tarea apostólica y adaptarse, sin dejar de lado sus rasgos fundamentales. El desafío radicaba en mantener viva la experiencia de la lectio, la vida comunitaria manquehuina y el anuncio radical del Evangelio, tanto hacia los misioneros como hacia las personas de San Vicente de Tagua Tagua, nuestro lugar actual de misión. Con esos objetivos en mente, se tomó la opción de sostener un espacio semanal de encuentro en torno a la Palabra. Alumnos, exalumnos y nuestros amigos de San Vicente se han estado reuniendo para compartir y rezar juntos, con la particularidad de que esta vez el encuentro ha sido mediante reuniones virtuales.

Todo comenzó con la noticia de que las Misiones de Invierno no llegarían, y la necesidad de cambiar de hizo más patente al no saber cuándo exactamente sería posible volver a pisar las calles de San Vicente. Por eso se contactó al Párroco y las catequistas del lugar, con quienes se corroboró la importancia de generar estos espacios de encuentro y también se cruzaron las primeras preguntas acerca del manejo de redes sociales de los adultos de ese lugar. Afortunadamente existía un grado de alfabetización digital y mediante un grupo de Facebook, un videotutorial para el uso de Zoom y otro video con una invitación a reunirse, comenzaron a funcionar estas reuniones llenas de emotividad y alegría.

Existen distintos grupos de alumnos y exalumnos que se turnan semanalmente para organizar cada celebración de le palabra que se lleva a cabo los sábados en la tarde. Estos grupos de trabajo se habían formado originalmente para organizar las misiones de invierno y verano, pero ahora se mueven como pequeñas comunidades de oración y trabajo en común, creciendo en amistad y en su relación con Dios. Durante las celebraciones de los sábados se han congregado muchas personas amigas del sector de San Vicente y la iniciativa ha sido un gran regalo para todos. Se percibe un ambiente alegre de encuentro entre las personas y con Dios que ha significado un gran apoyo en estos tiempos complejos.

Javiera Bustamante, alumna de tercero medio nos cuenta: “He tenido una muy buena experiencia con el grupo de oración, para mí es una instancia semanal muy importante porque me permite continuar haciendo servicio y mantenerme cercana a Dios en estos tiempos. También me ha ayudado mucho a conocer mejor y fortalecer mi relación con la gente de Pencahue (en donde misionamos) mediante la oración e igualmente con los demás misioneros. Con respecto a la organización, con mi comisión nos juntamos por Zoom para repartirnos lo que teníamos que hacer para que en el de grupo estuviera todo listo y nos funcionó súper bien.”