Entrevista: Ricardo Sande, Generación 2009

Soy abogado de la Universidad Católica y actualmente estoy estudiando un Máster en Políticas Públicas en la Universidad de Chicago. En el gobierno anterior trabajé como jefe de gabinete en los ministerios de Educación, Medio Ambiente y la Secretaría General de Gobierno.

¿Cómo te definirías ?

Soy intenso, con intereses muy diversos y fácil de motivar, lo que me hace bastante disperso. Me gusta trabajar en equipo y los desafíos, intentando siempre dejar tiempo para lo más importante en mi vida que es mi familia.

Eres el tipo de persona que…

Cree que conversando y escuchando se pueden resolver muchos problemas.

¿Cómo influyó tu experiencia escolar en lo que te dedicas?

El Colegio me desafió a encontrar un propósito en mi vida que fuera más allá de una prueba, una clase o una profesión. Fue el lugar donde experimenté por primera vez lo que significaba el servicio público.

¿Cuáles son tus recuerdos más preciados en el colegio?

Tuve la suerte de hacer muchas cosas mientras estaba en el colegio. Guardo grandes recuerdos de haber podido competir por el colegio en los Interescolares y campeonatos de fútbol, el Centro de Alumnos y los Trabajos. Pero mis favoritos son con mi curso y generación, que hasta el día de hoy considero que son las mejores personas con las que pude estar.

¿Cuál es tu lugar favorito del colegio, por qué?

La escalera del patio central. Es mi lugar favorito porque era un lugar de reunión y la sede de tantos actos cívicos, semanas del colegio y de momentos de encuentro.

¿Qué fue lo que más te marcó del colegio?

Probablemente mi experiencia en Trabajos.  Conocí personas y familias que me enseñaron mucho. Pude ponerle un rostro humano a una pobreza que sabía que existía, pero que, sin esa experiencia, quizás no habría podido conocer.

Aprendí también que el sufrimiento tiene diversas causas y muchas formas. A veces pensábamos que construyendo una casa con un poco de esfuerzo podíamos resolver el problema. Después te das cuenta de que todo es tanto más complejo, y que para realmente mover la aguja y hacer un cambio es necesario un compromiso inmenso y mucha preparación.

¿Sientes que llevas un sello de la formación del colegio?

Absolutamente. La forma de trabajar, el saber que la mejor versión de uno mismo es trabajando con los demás, en comunidad, corrigiéndonos fraternalmente y empujándonos a ser mejores.

Resume en una palabra tu paso por el CSB.

Comunidad.

¿Recuerdas alguna anécdota? ¿Cuál?

Todo lo que rodeaba la copa invierno. Nuestro mejor año fue en cuarto medio cuando jugamos con nuestro equipo del curso de historia. El equipo llevaba el nombre del profesor, Pablo Álvarez F.C, y nos iba a ver a los partidos. Celebrábamos los goles con él afuera de la cancha.

¿Qué mensaje le darías a los alumnos del colegio hoy? ¿Qué oportunidades los invitarías a aprovechar?

Los 14 años en el colegio cuando uno es alumno parecen una eternidad. Pero pueden ser perfectamente desaprovechados. Nunca tendrán la cantidad de tiempo que tienen ahora para encontrar qué es lo que les gusta y hacerlo. Ir a clases y sacarse buenas notas es importante, pero no es lo que los hará ser distintos. Tomen riesgos y asuman desafíos sin temor a equivocarse. Están en un muy buen lugar para hacerlo.

Nombra un profesor o tutor que te haya marcado

Álvaro Gazmuri. Fue un gran tutor, lo conocí cuando era alumno, me fui con él al encuentro con el Papa en Madrid y después fue mi jefe cuando trabajé como ex-alumno en los Trabajos. Me marcó porque me enseñó que el servicio no es un hobby, tiene que hacerse bien, sino no sirve.